Historias de Dhamma por Xu Yun

Xu Yun es uno de aquellos maestros con historia y logros de leyenda. Murió en su país de orígen, China, a los 120 años.  Uno además, con quien yo siento especial conexión. Tenéis aquí dos de las historias o enseñanzas de dharma de Xu Yun (Nube Vacía) recopiladas por uno de sus discípulos. La primera historia es para mí un fundamento de la enseñanza, la manifestación de la actitud adecuada… Una actitud que no siempre es frecuente ver en este mundo, donde hay prisa por los resultados y donde uno quiere frutos visibles de sus acciones. Como veréis, sólo el tercero está dispuesto a renunciar a ello y, simplemente, practicar, está agradecido de saber que, temprano o tarde, el fruto va a llegar, acepta la predicción afortunada de su maestro. Los otros se parecen más a la mayoría de personas. Un importante aspecto sobre el que comenzar a trabajar para poder aprovechar las enseñanzas. Os traigan beneificio, saber y establecimiento en el camino. Agradecimiento infinito a todos os despiertos.

Capítulo 13 – Conclusión
Los antiguos tenían los mismos problemas con el tiempo que los nuestros. “Los días
pasan como una lanzadera en un telar.” Primero un camino, después el otro. De acá
para allá, de un lado al otro. A veces decían, “Los días pasan como flechas.” Nos
quedamos ahí y las vemos pasar rápidamente, preguntándonos adónde van.xuyun001
En una sesión de enseñanza Chan el periodo de instrucción pasa rápidamente. Al igual
que el tiempo, las ideas y las opiniones van y vienen. ¿En qué lado terminará el hilo?
Las flechas de la perspicacia pasan por sobre nuestras cabezas. ¿Alcanzará alguna su
objetivo? No lo sabremos hasta el gran conteo, al final de la sesión de enseñanza.
En Chan, como en la mayoría de las cosas de la vida, nunca estamos seguros de
comprender algo que hemos estado estudiando hasta haberlo comprobado. Los
profesores llaman a esta prueba, “Pagar la cuenta.” El último día de la sesión de
enseñanza, todos los estudiantes se reúnen y el profesor llama al azar a una persona y
luego a otra, y así sucesivamente, haciendo toda clase de agudas preguntas. Eso es a
lo que llamamos presentarle a un estudiante la cuenta. Tiene que levantarse delante
de toda la clase y someterse a la interrogación. “¿Cuánto has aprendido? ¡A pagar!” Los
profesores esperan ser pagados con buenas respuestas.
Por supuesto, si en alguna sesión una persona consigue alcanzar la Iluminación, paga la
cuenta para todo el mundo. Todos comparten la alegría cuando alguien tiene éxito en
alcanzar la Verdad.
Bueno, ¿qué han aprendido de estas lecciones? Puede ser que hayan pagado la cuenta
para todo el mundo y hayan obtenido la Iluminación. Puede ser que no estén seguros y
necesiten un poco más de tiempo para pensar en ello, para reflexionar sobre estas
ideas Chan en su cabeza, para permitir que los pensamientos se asienten un poco y ver
lo que tienen. Tómense el tiempo que necesiten – tan solo no dejen de reflexionar.
Mantengan el Chan en su cabeza. Redefinan sus prioridades. Cultiven la paciencia.
Un día de verano el Buda decidió dar un largo paseo. Anduvo solitario por el camino,
solamente disfrutando de la belleza de la Tierra. Entonces, en un cruce — de caminos
– se encontró con un hombre que rezaba.
El hombre, reconociendo al Tathagata, se arrodilló ante él y lloró, “¡Señor, la vida es
en efecto amarga y dolarbol mangoorosa! Una vez fui feliz y próspero, pero a través de artimañas y
fraude los que amaba me lo quitaron todo. Soy rechazado y despreciado. Dime, Señor –
preguntó – ¿cuántas veces debo renacer en tal infeliz existencia antes de conocer la
bendición del Nirvana?”
El Buda miró a su alrededor y vio un mango. “¿Ves ese árbol?”, preguntó. El hombre
asintió con la cabeza. índexEntonces el Buda dijo, “Antes de conocer la libertad del dolor
debes renacer tantas veces como mangos hay en el árbol.”

Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía
Entonces el árbol estaba lleno de fruta y docenas de mangos lo cubrían. El hombre
suspiró. “¡Pero Señor – protestó – he guardado sus preceptos! ¡He vivido honradamente!
¿Por qué debo ser condenado a sufrir tanto tiempo?”
El Buda susurró, “Porque así es como debe ser.” Y continuó su paseo.
Llegó a otro cruce de caminos y encontró a otro hombre rezando; y este también se
arrodilló ante él. “Señor, la vida en efecto es amarga y dolorosa – dijo el hombre. He
conocido mucha angustia. Cuando era un niño perdí a mis padres; cuando fui mayor,
perdí a mi mujer y a mis lindos hijos. ¿Cuántas veces debo renacer en tal infeliz
existencia antes de conocer definitivamente el refugio de su amor?”
imagesEl Buda miró alrededor y vio un campo de flores silvestres. “¿Ves ese campo de flores
silvestres?”, preguntó. El hombre asintió con la cabeza. Entonces el Buda dijo, “Antes
de conocer la libertad del dolor debes renacer tantas veces como flores hay en ese
campo.”
Viendo tantos cientos de flores, el hombre lloró, “¡Pero Señor! He sido una buena
persona. ¡Siempre he sido honesto y justo, no he hecho el mal a nadie! ¿Por qué debo
soportar tanto sufrimiento?”
El Buda susurró, “Porque así es como debe ser,” y continuó su camino.
En el siguiente cruce de camino se encontró con otro hombre que se arrodilló ante él
en súplica. “¡Señor, la vida en efecto es amarga y dolorosa! – dijo el hombre. Días de
índextrabajo bajo el Sol abrasador, noches acostándose sobre la fría y húmeda tierra.
¡Tanta hambre, sed y soledad! ¿Cuántas veces más debo renacer en tal infeliz
existencia antes de caminar con usted al Paraíso?”
El Buda miró alrededor y vio un tamarindo. Entonces, cada rama del tamarindo tenía
muchos tallos, y cada tallo docenas de pequeñas hojas. “¿Ves ese tamarindo?”,
índex tmrndpreguntó el Buda. El hombre asintió con la cabeza, “Antes de conocer la libertad del
dolor debes renacer tantas veces como hojas hay en el tamarindo.”
El hombre miró el tamarindo y sus miles de hojas, y sus ojos se llenaron de lágrimas de
gratitud. “¡Qué misericordioso es mi Señor!”, dijo y apoyó su frente en el suelo antes
los pies del Buda.
Y el Buda dijo, “Levántate mi buen amigo. Ven ahora conmigo.”
Y hasta el día de hoy las semillas de tamarindo son el símbolo de fidelidad y paciencia.
No podemos hacer un contrato con el universo. No podemos decir, “He seguido las
normas y las reglas, y por lo tanto tengo derecho a recibir beneficios” ó “He tolerado
mucho más de lo que me tocaba de mala suerte. Debo tener algo de buena suerte
ahora.” El universo no reconoce nuestras frívolas demandas de justicia. Hay héroes que
ponen sus vidas a un lado por el beneficio de los demás. No tienen nada de que
quejarse. Sin embargo, sabemos que porque ellos no son egoístas caminan en el
Paraíso.
¿Y no es este el camino de la felicidad? ¿No es así como entramos al Nirvana?
¿Perdiendo nuestros egos individuales y alcanzado el Yo Búdico universal? El Paraíso
viene cuando nos entregamos a él.
Así que cuando se les pregunta, “¿Cuánto han aprendido?”, incluso si no pueden ofrecer
respuestas específicas, pagarán su cuenta si dicen simplemente, “Por mucho que
cueste, seguiré con el Chan. Seguiré intentando librarme del egoísmo y nunca olvidar
mantener mi frente apoyada en el suelo ante los pies del Buda.”
imagesLa humildad y la paciencia son monedas de oro. Y aquí va un consejo: Intenten
encontrar un Buda en cada hombre y podrán pagar la cuenta por miles.
¡Cuándo se trata de amar, sean generosos!

Fuente: Nube Vacía Las Enseñanzas de Xu Yun Como Fueron Recopiladas de las Notas y Recuerdos del Maestro Jy Din Shakya y Relatadas a Chuan Yuan Shakya y Upasaka Richard Cheung Traducidas desde el inglés por Shi Chuan Fa Revisión de la Versión Española por Rev. Yin Zhi Shakya (Disponibles en Internet)

Capítulo 9 – Transmisión Sin Palabras
¡Quedarse con el Chan! Esta es la manera más efectiva de alcanzar la iluminación. No
se dejen atraer por otros métodos.
Incluso Yong Jia, por confesión propia, gastó un montón de tiempo filosofeando
intelectualmente antes de intentar el método Chan con el Patriarca Hui Neng. “En mi
juventud – dijo – estudié sutras, shatras y comentarios intentado discriminar sin parar
entre nombre y forma. Podría también haber intentado contar los granos de arena del
océano.
Había olvidado la cuestión del Buda. ‘¿Puede un hombre que cuente las joyas de otros
hombres hacerse rico?'”
El método Chan es verdaderamente como la espada del Rey Vajra. De un golpe puedeimages swrd
cortar la ilusión para alcanzar la Budeidad.
Siempre que pienso sobre los años de práctica que a menudo preceden a la
experiencia momentánea de la iluminación, pienso sobre el Maestro Chan Shan Zan.
Todos podemos aprender mucho de él.
Shan Zan tuvo un maestro que desdichadamente no estaba iluminado. Uno no puede
dar lo que no tiene; y así, sin nada, Shan Zan abandonó a su antiguo maestro para ir a
estudiar con el Maestro Bai Zang.
Bajo la guía del Maestro Bai Zang, Shan Zan alcanzó la iluminación y entonces, con
afectuoso respeto, volvió a visitar a su antiguo maestro.
El anciano le preguntó, “¿Qué aprendiste después de abandonarme?” Y como estaba
iluminado, Shan Zan pudo responder amablemente “Nada, absolutamente nada.” Para
el viejo, fue una noticia agridulce. Sentía que su estudiante no hubiera aprendido
nada, pero estaba feliz de tenerlo de vuelta. “Si quieres, puedes quedarte aquí – dijo.”
Así que Shan Zan se quedó y sirvió a su antiguo maestro.
Un día, mientras tomaba un baño, el anciano le pidió a Shan Zan que le restregara la
espalda porque la tenía muy sucia. Cuando Shan Zan comenzó a frotársela dijo: “Qué
curiosos ventanales de cristal hay en el vestíbulo de su Buda.” Su maestro no sabía lo
que él quería decir. “Por favor – le pidió – explícame tu comentario.”
Mientras Shen Zan continuaba limpiando la suciedad dijo: “Aunque usted no lo pueda
ver, su Yo Búdico emana tales rayos luminosos.” Esta respuesta confundió al maestro.
Unos días mas tarde, cuando el maestro se sentó bajo una ventana de papel encerado
para estudiar un sutra, una abeja comenzó a zumbar por la habitación; y la abeja,
atraída por la luz exterior, siguió chocando contra la ventana de papel, intentando
salir de la habitación. Shen Zan observó a la frustrada abeja y dijo, “¡Así que quieres
salir fuera y entrar en la infinidad del espacio! Bueno, no lo harás penetrando el viejo
papel encerado…”índexabj Entonces simplemente dijo, “Las puertas están y continúan abiertas
pero la abeja rehuye a salir por ellas. Mira cómo se golpea la cabeza contra la ventana
cerrada. ¡Estúpida abeja! ¿Cuándo comprenderá que el Camino está bloqueado por el
papel?”
Entonces una chispa de luz comenzó a penetrar la mente del profesor. Sintió el más
profundo significado de las palabras de Shan Zan. Preguntó astutamente, “Te has ido
un largo tiempo. ¿Estás seguro de que no has aprendido nada mientas estabas fuera?”
Shan Zan rió y confesó: “Después de abandonarle estudié bajo el Maestro Bai Zhang. A
través de él aprendí cómo detener mi mente discriminatoria… dejar de ser crítico…
trascender el mundo del ego. A través de él alcancé la Sagrada Fruta de la
iluminación.”
Entonces, cuando el viejo maestro escuchó esta maravillosa noticia, reunió a todos los
monjes y mandó preparar un banquete en honor de Shan Zan. Estaba muy contento.
“Por favor – le pidió a Shan Zan – permite a tu viejo maestro que se convierta en tu
estudiante. Por favor, explícame el Dharma… especialmente lo relativo a los baños y
las abejas.”
Shan Zan rió. “Tu Yo Búdico resplandece en ti aunque no puedas verlo por ti mismo.
Siempre es puro y ninguna cantidad de basura puede mancharlo jamás. Además, tus
ojos siempre están mirando hacia afuera, fijados en páginas impresas; pero el Infinito
no puede ser atrapado por las palabras. Son los libros solamente los que nos ocupan y
entretienen en debates. Si quieres liberarte de la ilusión debes mirar hacia el interior.
El Camino hacia el Infinito está en la otra cara de tu contemplación. ¡Mira hacia
adentro para ver tu resplandeciente y deslumbrante Yo Búdico!”
¡De repente el viejo profesor comprendió! ¡De repente vio su propia Naturaleza
búdica! Se excitó tanto que declaró que Shan Zan sería el Abad del monasterio.
“¡Quién hubiera pensado que en mi vejez finalmente lo conseguiría! gritó.”
Pero esto es lo más bonito del Momento Eterno, ¿no? Caminen fuera del tiempo una
sola vez, y todos lo años que han gastado en la ignorancia y el sufrimiento retroceden
y se alejan en la vaguedad. Solo hay una cosa que parecen recordar. Su propio ‘yo’
viejo se ha ido y todos los viejos amigos, enemigos y familiares, y todas sus viejas
experiencias, amargas o dulces, han perdido su poder sobre él. Eran como una
película… creíble mientras él estaba en el teatro, pero no cuando salió a la luz de Sol.
La Realidad desvanece la ilusión.
En el Nirvana no eres joven ni viejo. Simplemente eres. Y, ¿quién eres? Eso es fácil.
El Buda.

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índex

Fuente: Nube Vacía Las Enseñanzas de Xu Yun Como Fueron Recopiladas de las Notas y Recuerdos del Maestro Jy Din Shakya y Relatadas a Chuan Yuan Shakya y Upasaka Richard Cheung Traducidas desde el inglés por Shi Chuan Fa Revisión de la Versión Española por Rev. Yin Zhi Shakya (Disponibles en Internet)

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