Mindfulness dirigido al cuerpo (2/6)

PRESENTACIÓN

Estimados amig@s de Dharma,

finalmente me he animado a concluir la traducción del capítulo XVII del libro de Pemasiri Thero, capítulo que pretende orientarnos sobre qué es verdadero ‘mindfulness’; sati en pali, y traducido aquí por presencia. El aspecto que me parece más importante de la primera parte es, precisamente, la definición precisa de ‘mindfulness’, diferenciándolo de un mero proceso de atención; y añadiéndole como factor indispensable para ser ‘mindfulness’ el que esté asociado con lo saludable y beneficioso en los tres aspectos de cuerpo, palabra y mente.

En la segunda parte, Pemasiri Thero nos introduce en los cuatro cimientos de la presencia (satipaṭṭhāna) aunque limitándose al tema de sati. El aspecto que considero más interesante de su presentación, y que me ha motivado a traducirlo, es la comprensión, exposición y práctica de estos cuatro cimientos (cuerpo, sensaciones, estados de la mente y objetos de la mente), no como cuatro cosas separadas y que suceden aisladas la una de la otra, sino como cuatro aspectos o ángulos de lo que ocurre, surge o sucede, que nos permiten, poco a poco, observar lo que sucede de una forma más completa, desde más ángulos, como un fractal que co-emerge. Esto nos facilitará, en nuestro proceso de maduración interior, el comprender la co-emergencia de los fenómenos y el ver la multiplicidad de aspectos que se suman para que algo sea visto y experimentado de una manera diferente de como lo hacemos en la vida desde nuestra habitual ignorancia y endémica distracción.

Presentaremos cada apartado en una entrada mensual y finalmente pondremos en el apartado descargas el documento del capítulo completo en pdf. Aquellos más puristas podréis comprobar que la primera traducción era más pulida y cuidada, tanto en las notas como en la consistencia de traducción de las palabras técnicas. Os pido disculpas por ello, pero no sentía dedicarle tanto tiempo, y, sin embargo, siento que la traducción es suficientemente correcta y la ausencia de material de este tipo suficientemente grande, como para publicarla así. Quizá cuando publique el pdf ya haya tenido tiempo de hacer una revisión más detallada.

Con mis mejores deseos que os sea una ayuda para vuestra práctica y que os permita hacer vuestro proceso de observación más preciso y claro, madurando así en conocimiento cabal directo y realización completa.

Que todos los seres compartan los méritos de esta acción para su pronto despertar. Gratitud infinita a todos los linajes puros, los maestros realizados y la tradición que éstos sostienen.

Aquellos que no hayáis leído los textos previos, es sumamente recomendable leerlos en orden gradual. Los tenéis aquí:

1/6 ¿Qué es mindfulness? Diferenciando entre practicar presencia plena y practicar atención (sati y manasikāra).

Mindfulness dirigido al cuerpo (2/6)

Contemplando el cuerpo con presencia

El primer cimiento (base, marco, pilar) de la presencia que se cita en el “Discurso de los cimientos de la presencia” es kāyānupassanā. Kāya significa cuerpo y anupassanā significa mirando a, observando, y contemplando con presencia constante. Cuando ponemos ambas palabras juntas tenemos kāyānupassanā: utilizar la presencia para contemplar el cuerpo.

Contemplamos nuestro cuerpo con presencia para dirigir todas nuestras acciones corporales hacia lo beneficioso, hacia lo saludable y, de este modo, hacia sati. Esto se logra mediante una serie de ejercicios:

  • Presencia en la respiración, ānāpānasati.
  • Presencia en las posturas corporales, iriyāpatha.
  • Presencia con comprensión clara, sati-sampajañña.
  • Contemplando las treinta y dos partes del cuerpo, kāyagatāsati y asubha.
  • Análisis de los cuatro elementos físicos o materiales, dhātu-manasikāra.
  • Las nueve visiones o imágenes de la descomposición del cuerpo, sīvathikā.

Contemplar el cuerpo con presencia, kāyānupassanā, significa ser conscientes de las acciones de nuestro cuerpo así como ser conscientes de la realidad física de nuestro cuerpo. Nosotros moramos contemplando con presencia nuestro cuerpo en el momento presente. La verdad no tiene pasado. La verdad no tiene futuro. Sólo la podremos encontrar en el momento presente. Sabemos lo que estamos haciendo mientras lo estamos haciendo. Cuando bebemos una taza de té, estamos completamente conscientes de estar bebiendo una taza de té; cuando estamos cogiendo un bolígrafo, somos conscientes de estar cogiendo un bolígrafo; cuando movemos un bolígrafo, somos conscientes de estar moviendo un bolígrafo; y cuando lo dejamos, somos conscientes de estar dejando el bolígrafo. Somos conscientes de nuestros pensamientos e intenciones de tomar el bolígrafo, moverlo y dejarlo. Venimos al momento presente. El pasado se fue. Mediante una variedad de ejercicios venimos al momento presente.

Uno de los ejercicios es utilizar la presencia en la respiración, ānāpānasati. Somos conscientes de nuestra respiración mientras entra y somos conscientes de nuestra respiración mientras sale. Somos conscientes de la naturaleza del surgir y desvanecerse de nuestra respiración.

Otro ejercicio es utilizar la contemplación presente en las posturas corporales, iriyāpatha. Cuando caminamos, somos conscientes de estar caminando; cuando estamos de pie, somos conscientes de estar de pié; cuando nos sentamos, somos tanto conscientes de estar sentados como comprendemos que estamos sentados; cuando nos estiramos, somos conscientes de estar estirados.

Un tercer ejercicio es la presencia con comprensión clara, satisampajañña. Nos entrenamos en la comprensión clara cuando hay presencia ante una acción corporal al mismo tiempo que la estamos haciendo. Cuando vamos hacia delante, somos conscientes de que vamos hacia delante; cuando vamos hacia atrás, somos conscientes de que vamos hacia atrás; cuando doblamos o estiramos nuestras extremidades, somos conscientes de que doblamos o estiramos nuestras extremidades. Cuando miramos de frente, somos conscientes de mirar de frente; cuando miramos hacia un lado y hacia el otro, somos conscientes de que estamos mirando hacia un lado y hacia el otro; cuando giramos nuestra cabeza, somos plenamente conscientes de que estamos girando nuestra cabeza. Incluso cuando parpadeamos, lo hacemos con presencia consciente. También comemos y bebemos conscientemente. Somos conscientes de estar masticando la comida, de sentir los sabores de la comida, y de tragar la comida. Incluso somos conscientes cuando limpiamos nuestros cuerpos, cuando vamos al lavabo y cuando cuidamos de nuestras necesidades personales.

Cuando nos entrenamos diligentemente en la comprensión clara desarrollamos la habilidad de realizar habitualmente todas nuestras acciones corporales con un alto nivel de consciencia, de atención, con comprensión clara, con sampajañña. La comprensión clara sobre nuestras acciones nos permite convertir todas nuestras acciones en acciones saludables y beneficiosas, y vivir por completo en lo saludable, en sati.

Un cuarto ejercicio es el análisis de los cuatro elementos físicos o materiales, dhātumanasikāra: (1) tierra, (2) agua, (3) fuego y (4) aire. Con comprensión clara y entendimiento, contemplamos y llegamos a ser conscientes de que nuestro cuerpo está compuesto de cuatro elementos físicos. Sabemos que nuestro cuerpo es el ocurrir y desvanecerse de estos cuatro elementos. Con sampajañña, somos conscientes. Sólo hay estos elementos primarios en este cuerpo y en esta mente que es consciente de ellos.

Por ejemplo, somos conscientes del elemento tierra en nuestros cuerpos, una sensación de dureza. Simplemente somos conscientes de esto. Simplemente somos conscientes que esta sensación de dureza ocurre en nuestros cuerpos. No sentimos aversión a esta experiencia en particular. No. Simplemente somos conscientes del elemento tierra y somos conscientes que el elemento tierra tiene asociado una sensación de dureza. Somos conscientes de esto. O somos conscientes del elemento agua en nuestros cuerpos, una sensación de fluidez. Somos conscientes de estar sudando o de que la saliva fluye en nuestra boca, y sabemos que esto es el elemento agua. También somos conscientes del elemento fuego en nuestros cuerpos, una sensación de calor. Se siente calor. Elemento fuego ocurre en nuestros cuerpos y ocurre también la mente que es consciente del elemento fuego en nuestros cuerpos. Y el elemento aire. Sabemos, somos conscientes de la respiración que entra, somos conscientes de la respiración que sale, y somos conscientes que esta sensación de movimiento es el elemento aire. Somos conscientes de nuestro cuerpo.

Tú estás escribiendo notas en tu cuaderno de notas. Viene a ti un pensamiento de escribir y entonces escribes. Y ahora, eres consciente de que estás escribiendo – estás escribiendo con atención. Dado que no estás seguro de algo que dije, pones un signo de interrogación en tu bloc de notas. Escribir con plena atención es contemplar el cuerpo con presencia.

Cuando utilizamos los ejercicios de contemplar el cuerpo con presencia – presencia en la respiración, presencia en las posturas y análisis de los elementos físicos o materiales – durante la mayor parte del día, establecemos o cimentamos la presencia en el cuerpo; vivimos en la opción o modo ‘ser conscientes’. Continuamente, una y otra vez, practicamos ser conscientes de nuestra realidad física. Si una acción física sucede, sucede de forma consciente, sucede con consciencia de la realidad física de la acción. Y así, somos capaces de dirigir nuestros cuerpos hacia lo útil o adecuado. Nos dirigimos hacia sati. Esto es contemplar el cuerpo con presencia: el primer cimiento de la presencia.

Mientras practicas contemplar el cuerpo con presencia, ocurre el pensamiento de que esto es beneficioso o perjudicial; estás satisfecho o insatisfecho con lo que estás observando en el marco del cuerpo. Esta cualidad, la situación en la que el factor mental que llamamos sensación predomina, pertenece, dentro del Satipaṭṭhāna Sutta, a la sección ‘contemplar las sensaciones con presencia’, vedanānupassanā, y no pertenece a contemplar el cuerpo con presencia. Al mismo tiempo que practicas contemplar el cuerpo con presencia, estás experimentando sensaciones, y eres consciente de ello. Cómo y dónde esto sucede es sutil. El primer cimiento de la presencia, se torna en el segundo; contemplar el cuerpo con presencia se torna en contemplar la sensación con presencia. De hecho, el contemplar que tú haces de la sensación está sucediendo conjuntamente con el contemplar que haces del cuerpo. Ser consciente de esto directamente y por propia experiencia, pajānāti, requiere un sati muy refinado.

Mientras hablo con vosotros estoy experimentando contemplar la sensación con presencia porque me estoy preguntando si la traducción es precisa y si estáis entendiendo lo que digo. En este preciso instante, experimento una sensación que está conectada con si estáis comprendiendo o no lo que estoy enseñando. Cuando pienso que la enseñanza está siendo traducida con precisión y pienso que, además, estáis comprendiendo la enseñanza, experimento la sensación como algo placentero. Contemplar la sensación con presencia está sucediendo ahora; en nuestra experiencia con objetos la sensación existe.

Aunque el Buddha habló acerca de la práctica de contemplar el cuerpo con presencia, es imposible decir que en alguna ocasión realicemos cien por cien la práctica de contemplar el cuerpo con presencia. Por supuesto, comenzamos nuestra práctica contemplando el cuerpo con presencia – ahí está el punto de inicio – pero la sensación siempre es una parte de nuestra vivencia. Por ello, al mismo tiempo que estamos practicando contemplar el cuerpo con presencia también estamos practicando contemplar la sensación con presencia. Y cuando sabemos que nuestra mente ocurre así; estamos practicando contemplar los estados de la mente con presencia, cittānupassanā.

Contemplar el cuerpo, la sensación, los estados de la mente y los objetos de la mente con presencia – todos estos cimientos o pilares de la presencia están inseparablemente conectados. La práctica de contemplar el cuerpo con presencia, por ejemplo, comienza con el contemplar el cuerpo con presencia, pero continúa entonces con el contemplar de los otros tres cimientos. En el momento en que realizamos cualquier acción, somos conscientes de que la acción física es una parte, somos conscientes de que la sensación placentera o dolorosa conectada con la acción es otra parte; y sabemos que es la mente la que es consciente de estas dos partes diferenciadas. Contemplar los estados de la mente con presencia, es conocer que es la mente la que es consciente de la vivencia y la que conoce la viviencia; contemplar los objetos de la mente con presencia, dhamma-nupassanā, es conocer que la vivencia de la mente ocurre y tan pronto ocurre, se desvanece.

Cuando sati es propiamente sati, todas las acciones físicas de nuestra vida, desde parpadear hasta estirar los brazos, son vistas con claridad a través de los cuatro cimientos de la presencia. Somos conscientes de nuestras intenciones, de nuestros movimientos, de nuestro hablar, de frotarnos los ojos, del escribir, y de aquello que está sucediendo en nuestra mente. Cuando nuestra presencia está más cultivada, somos también conscientes de la conexión entre estos cuatro cimientos. Somos completamente conscientes de cualquier cosa que suceda en nuestra experiencia.

Continuación: Mindfulness dirigido a la sensación Publicación 1-12-15

 © de la traducción castellana: Giulio Lucarda-Giulio Santa 2014;

Esta publicación tiene licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported (CC BY-NC-ND 3.0).

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