Ruth Denison: compartir el Dhamma con naturalidad III

 Entrevista con Ruth Denison:

El nivel de la tata-tata-tatarabuela

por Barbara Gates

En octubre 2003 la maestra de vipassana Ruth Denison habló con Barbara Gates, coeditora de la revista Inquiring Mind. Denison había ido a la zona de la Bahía de San Francisco desde Dhammadena, su centro de Meditación en el desierto de Mojave, para assistir al funeral de Charlotte Selver, la fundadora de Consciencia Sensorial (sensory awareness). Nacida en el este de Prusia en 1922, Denison recibió en 1969 la transmisión del dharma de manos de U Ba Khin, el maestro de meditación de Birmania, y ha enseñado en todo el mundo durante muchos años. Vestida con su falda amplia y su gorro característicos, hablaba de manera teatral – a veces bromista, a veces seria, a veces tierna – y ofrecía el dharma con imagenes evocadoras, su marca especial.

I.M. Como maestra de dharma, usted guía a sus estudiantes hacia el despertar a través de los sentidos, tanto en la quietud como en el movimiento. Antes de formarse en vipassana, estudió Consciencia Sensorial con Charlotte Selver. ¿Cómo conoció a Charlotte Selver y qué es lo que aprendió de ella?

En 1938 Charlotte trajo a Estados Unidos desde Alemania lo que al principio llamó «trabajo en el ser humano» y luego «desplegar» o «apertura», y empezó a dar clases y sesiones privadas en Nueva York. A finales de los años cincuenta, Henry, mi marido, invitó a Charlotte a Los Angeles después de que su amigo Alan Watts le hablara de ella. Alan le dijo a Henry que Charlotte estaba dando seminarios junto con Erich Fromm y Wilhelm Reich. «Henry, tienes que conocer a esta mujer», le insistió Alan. «Nos está dando Zen auténtico». Entonces Charlotte pasó a residir en nuestra casa de Hollywood Hills durante varios inviernos. Y dio sus seminarios de Consciencia Sensorial, que a menudo llamaba «el trabajo».

¿Qué es lo que aprendí de ella? A ser una anfitriona gentil y a escuchar con mayor dedicación lo que mi cuerpo estaba sintiendo desde el interior. En aquel momento, esto me dio una sensación ecstática y una energía llena de gozo para las cosas que hacía – ocuparme de la casa y del jardín, jugar a tenis y tocar el piano, ir de camping y bucear. También aprendí a ser sensible a y a estar presente en el «funcionamiento» de my cuerpo, y vi que, a través del sentir, podía experimentar una calma natural.

IM ¿Podría darnos una pincelada acerca del enfoque de Selver para despertar los sentidos?

El objetivo de Consciencia Sensorial no es lograr una habilidad concreta. Es más bien llegar a la libertad de explorar de manera sensitiva y aprender de esa exploración. Charlotte no nos daba instrucciones sino que nos proponía algún experimento y nos hacía preguntas dirigidas hacia la posibilidad de experimentar. ¿Estás presente en tus isquiones? ¿Puedes sentir el estar de pie sobre tus pies? ¿Podrían funcionar tus hombros con mayor sentido de espacio, y podrías soltar lo que están reteniendo? ¿Puedes permitir una mayor sensación de delicia en tu garganta? ¿Puedes percibir cómo el cuello recibe a la cabeza? ¿Puedes sentir cuánta viveza hay entre tus orejas? ¿Y cómo la respiración se relaciona con lo que estás sintiendo ahí? ¿Puedes lograr mayor espacio dentro de la boca, o que haya más espacio para la lengua y la saliva?

Al llevar la atención al cuerpo, siendo testigo de la vida que hay ahí, y penetrando con la propia consciencia, ella te invitaba a fusionarte con lo que recibes. Nos preguntaba «¿Podemos sentir el estar echados en el suelo, podemos confiar el peso de nuestro cuerpo para que se entregue a la Tierra, o podemos sentir que la Tierra nos sostiene, nos está aguantando?»

Charlotte nos daba todo el tiempo necesario para que pudiéramos percibir los descubrimientos de manera clara y directa. Después de estas sesiones, Charlotte volvía a hacernos preguntas: ¿Qué has experimentado? Por favor cuéntanoslo.» Vigilaba cuidadosamente lo que exponíamos para que sólo habláramos de lo que habíamos sentido y percibido directamente. No hacía comentarios inmediatos sobre lo que íbamos compartiendo. Se guardaba los comentarios para el final de la sesión, unos comentarios que nos desvelaban con agudeza los beneficios de «el trabajo».

A veces Charlotte nos permitía relacionarnos con un objeto externo – una caña de bambú o una piedra – para sentir su tacto. O nos proponía que pusiéramos las manos sobre la cabeza de otra persona: ¿Podéis estar presentes en la mano que recibe el tacto de la cabeza de vuestra pareja? ¿Cuánta sensibilidad tiene la mano y cuán viva está a través de sus tejidos? ¿Podéis sentir la respiración? ¿Y qué es lo que podéis sentir ahí bajo la mano?

Y, de este modo, nos preguntaba una y otra vez si prestábamos atención a lo que estábamos sintiendo y si estábamos permitiendo que esto se fuera desplegando. Pienso que es una forma suave y natural de abordar cómo relacionarse de una manera más profunda con uno mismo y con las actividades de la vida diaria.

 IM: Después de estudiar con Charlotte Selver, practicó vipassana con U Ba Khin, el renombrado maestro de meditación birmano. ¿Qué diferencias y qué similitudes había entre los dos?

RD :Los dos maestros dirigían la atención a experimentar la vida humana tal como la vivimos. Cuando yo enseñaba vipassana me di cuenta de que ambos maestros utilizaban el cuerpo como base para desarrollar la autoconciencia. Charlotte dejaba que esto ocurriera de una manera muy abierta, a la vez que natural e intiuitiva, mientras que U Ba Khin seguía las enseñanzas del Buddha, especialmente la vipassana, un método antiguo y sumamente organizado para el despertar de uno mismo a través de uno mismo. Se desarrolla según lo indicado en la ruta marcada por los Cuatro Fundamentos del Mindfulness. Estos cuatro fundamentos contienen el funcionamiento total del ser humano: el cuerpo, lassaciones que surjen de cada experiencia, los estados de la mente, y el proceso del pensar. Me acabó gustando mucho el orden metódico del camino para despertar del Buddha. Y doy especial importancia al primero de estos cuatro fundamentos, porque es con el cuerpo, con el sentido del tacto del organismo, con el que podemos experimentar y observar de un modo más inmediato y directo.

La manera de practicar de Charlotte es el arte de estar presente en esta vida, y ha intensificado y dado seguridad a mi práctica formal de vipassana. También me ha afinado e inspirado para penetrar de forma más profunda el cuerpo, un nivel anterior al pensamiento y el concepto, donde trabajamos con la energía primigenia que parece despertarse a sí misma y comprender desde ese nivel corporal-sensorial. Las enseñanzas de U Ba Khin me han aportado una visión clara de lo que a veces descubría a través del camino de la Consciencia Sensorial. Estos dos caminos se complementan mutuamente, pero también pueden mantenerse independientes.

Yo no podía entenderlo así en mi primera visita a U Ba Khin. La verdad es que no me sentía muy a gusto haciendo lo que supuestamente tenía que estar haciendo: sentir mis sensaciones, sentir mi respiración en mi cuerpo. Pensaba que ya lo había practicado bastante con Charlotte. Cuando U Ba Khin se dio cuenta de que mi cara expresaba desaprobación me llamó aparte y me dijo «No está practicando suficientemente bien; ya es hora de que lo intente con más empeño.» Y con una voz más potente añadió: «No le estoy hablando a usted, ¡sino a sus fuerzas malignas!»

Le dije a U Ba Khin que antes de llegar allí ya había sido capaz de sentir mi respiración y de experimentar sensaciones corporales. No entendía porqué tenía que pasar por todo esto otra vez. Quería algo diferente, quería «despertar»: lo que había oído comentar a lo amigos de Henry en nuestra casa. Creo que ahora estaba pidiendo disculpas. Me respondió: «Sí, toda persona que está viva es capaz de sentir las sensaciones de sus experiencias sensoriales, pero no todos las sienten con consciencia ni comprenden lo que realmente nos están diciendo. La vipassana nos permite explorar esto.»

IM: ¿Podría hablarnos acerca del proceso de trabajar con las sensaciones para purificar la mente?

El proceso de purificación ocurre cuando te haces constante «acupuntura» a ti mismo con tu atención, con tu compasión. Si prestas cada vez más atención al plano de las sensaciones del cuerpo y a las vivencias coporales, la mente no puede estar tan activa y, entonces, los obstáculos se reducen. Cada vez que conectas con las sensaciones reduces las cualidades detestables de la mente y sus condicionantes. Si puedes prestar atención a esto en profundidad, es como poner la ropa sucia en la lavadora, la ropa se limpia. A medida que encuentras más espacio en tu mente, puedes penetrar más profundamente en el plano no verbal, en el plano tata-tata-tatarabuela.

A medida que purificas la mente de esta manera, ya nada resulta ser una lucha terrible. La mente que abandona la reacción y todas sus cualidades insalubres se vuelve muy abierta, más tolerante, más amorosa, más apreciada y más capaz de apreciar.

 IM: Prestar atención a los sentidos puede ser el camino hacia el despertar o el camino hacia la escapada ¿no?

Cuando hablamos de los sentidos tenemos que entender que no están separados de nuestra vida. Experimentamos nuestra vida y el mundo por medio de oir, gustar, ver, oler, tocar y pensar. Estos seis sentidos son los objetos de atención en la práctica de la vipassana. Es decir, a nosotros como practicantes se nos pide que seamos conscientes de estos sentidos, tal como sugieren los sutras, en cada momento. A la luz de esta atención cuidadosa, los sentidos funcionan de manera natural sin interferencias, y la mente observadora se vuelve progresivamente ecuánime y finalmente se despierta para conocerse a sí misma.

Si la atención a los sentidos abre el camino al despertar, entonces, naturalmente, la ausencia de una atención diligente hacia a nuestras experiencias sensoriales es un camino de huída. No permite el despertar sino que nos trae malentendidos y sufrimiento.

 IM: A veces el centrarse en los sentidos puede reforzar el ego. ¿Cómo ocurre esto?

 RD: Si haces que el cuerpo y las experiencias sean «objetos», eso refuerza el ego. «El observador y lo observado son una sola cosa», dijo Krishnamurti. Pero si te ves como un meditador, entonces separas al observador de lo observado. Esta unicidad no se puede captar. Hay que descubrirla mediante el conocimiento de todo el proceso de autodescubrimiento. Por esto Charlotte no estaba de acuerdo en trabajar con patrones rígidos y codificados para el proceso de autodesacubrimiento Al experimentar el organismo viviente si entrar en ninguna teoría, el despertar se produce con más facilidad.

IM: Si una persona adopta el enfoque de Charlotte sin el entrenamiento y la teoría budista, ¿cree que esa persona podría liberarse?

RD: Sí. Si miramos de cerca el camino de Charlotte, vemos que su práctica de la Consciencia Sensorial es también un proceso de despertar. Muchas veces Charlotte lo llama un despertar al potencial humano. Como dije antes, el camino de Charlotte no tiene método, pero también puede decirse que su método es “permitir”. Permitir quiere decir no generar apego hacia aquello que observamos. Significa paciencia para la mente que testimonia. La atmósfera del permitir conlleva la voluntad de comenzar de nuevo a la vez que el sentimiento de compasión y de amabilidad.

Permitir también significa no interferir con la experiencia de los sentidos. Por ejemplo, cuando no hay interferencias con las sensaciones del cuerpo, las sensaciones se revelan tal como son. Esto permite que surja una consciencia que se conoce a sí misma. Aquí podemos llegar a lo que Buddha llama anatta, el no yo. En otras palabras, un «yo» o un «mi» ya no pueden fabricar dukkha, o aquello que causa nuestro desagrado y sufrimiento.

 IM: Sus ejercicios, nada convencionales para el despertar de los sentidos, y que parten de lo que aprendió con Charlotte Selver, han provocado, a veces, desaprobación, incluso enfado, entre algunos estudiantes y profesores de dharma. Esto ha llevado, en alguna ocasión, a encuentros interesantes que han producido introspección y compasión.

RD: Yo era consciente de estas reacciones en maestros y estudiantes, pero eso no me impidió continuar con mi manera de enseñar. ¿Por qué? Pues porque siempre he sabido que cada una de mis maneras de enseñar, ya sean convecionales o no, estaba acorde con el Buddhadharma y con el dharma que recibí en las enseñanzas de Charlotte.

Me viene ahora a la memoria la reacción de un estudiante. Un día estaba enseñando en la Insight Meditation Society y, con el fin de explorar las sensaciones con mayor profundidad, pedí a cada uno de los estudiantes que cogiera una piedra. Experimentamos con la piedra – caminar con ella, intercambiarla con la que estaba en otras manos, lanzarla al aire y recogerla de nuevo – sin más objetivo que el sentir las sensaciones de estas experiencias y saber que las estábamos sintiendo. De repente, un estudiante se levantó de un salto muy enfadado. Fue un milagro que no lanzara la piedra contra mí. Corrió hacia la puerta, pasó por delante del altar y gritó: «¡ya está bien de tanta tontería!» Y cuando corría hacia el exterior, oímos un tremendo portazo.

Dos años más tarde, en una fiesta benéfica, se me acercó un señor y me dijo: «Ruth, qué fantástico encontrarla aquí! ¿Sabe quién soy?» «Ni idea», le dije, « pero me alegro si te conoces a ti mismo. Basta con esto.»

«Soy la persona que salió a toda prisa de su clase sobre el sentir en el IMS», dijo el caballero. «El eco de aquel portazo me persiguió. Vi mi cólera y luego aún vi más. Gracias a esto cambié de profesión. Había sido cazador de animals para peletería. Pero ahora ya no golpeo hasta la muerte a los animales atrapados en mis trampas.»

«La práctica no convencional de sentir una piedra en la propia mano permitió a este estudiante que su corazón se abriese a un plano que nunca antes había sentido. Obviamente, era un sentimiento de compasión y sensibilidad que surgió del dolor y el padecimiento de los animales atrapados en las trampas. Y como me dijo, desde aquel momento no volvió a matar más animales para pieles.»

Charlotte Selver falleció apaciblemente en su casa de Muir Beach, California, el 22 de agosto de 2003, a la edad de 102 años. Insistía en que ella no era una maestra, pero siempre guiaba a sus estudiantes con su propia vitalidad, claridad, y su gran corazón. La lista de los que estudiaron con Selver es muy larga, entre ellos Fritz Perls, el fundador de la terapia Gestalt, Richard Baker, Alan Watts, Peter Levine, el creador de Somatic Experiencing, Erich Fromm, Betty Winkler Keane, Elana Rubenfeld, fundadora de la Sinergia Rubenfeld, y Mary Whitehouse, fundadora de Movimiento Auténtico.

 Revista Inquiring Mind, primavera 2004 (Vol. 20, nº 2)

© 2004 Barbara Gates

Traducido por María Gomis

Revisión Giulio Santa

(Puedes enlazar el artículo si lo deseas, no está permitido copiar el texto sin permiso previo de la traductora, para citar fragmentos de la traducción, incluye el enlace del blog).

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